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Temas 141
Por: Leonardo J. Glikin*

LA FAMILIA EMPRESARIA*

"Formar parte de una empresa familiar no significa, automáticamente, que se haya constituido una familia empresaria".

Para ello es necesario hacer consciente la vocación de permanecer unidos con vistas a las siguientes generaciones, lo que supone en muchos casos encarar proyectos independientes de los actuales negocios que desarrolla la empresa familiar, como forma de dar participación a quienes no forman parte de la actividad presente.

Si no existe conciencia de familia empresaria, puede haber una familia dueña de una empresa, pero al no compartir una pasión y un propósito, esa familia no tendrá una identidad propia que la haga sustentable en el tiempo.

Una alternativa es que se desarrollen emprendimientos familiares y se promueva la creación de empresas, en las cuales los integrantes de la familia pueden participar como operadores, como propietarios, o como financiadores.

La familia empresaria es fruto de una cultura que promueve la unidad familiar en la empresa, la participación de los miembros de la familia (trabajen en la empresa o no), y la vigencia de valores compartidos.

El “orgullo de pertenecer” es una de las piedras angulares de la familia empresaria; ello posee una profunda significación en la vida de sus de sus miembros, ya que, desde muy jóvenes, los integrantes de la familia tienen un incentivo adicional para cumplir satisfactoriamente con sus obligaciones en sus estudios y en la vida social, al saber que hay un futuro para ellos, rodeado del afecto familiar.

¿Cómo se estimula el fortalecimiento de la familia empresaria?

La familia empresaria no se desarrolla ni fortalece naturalmente: es necesaria la acción específica de la actual generación respecto de todos los que deberían involucrarse para que los miembros de la familia compartan valores y una visión respecto de la empresa.
Por lo tanto, para fortalecer la familia empresaria es necesario un mensaje permanente a los integrantes de la familia, con relación a la importancia de la unidad familiar, la necesidad de evitar conflictos -y de resolverlos si surgieran-, de participar en una visión en común, de actuar responsablemente, de esforzarse en función de los objetivos valorados por la organización empresaria y, también, en ligazón con los beneficios que supone el hecho de pertenecer a una “familia de empresa”.

Focalizar en la familia empresaria, una estrategia para crecer

Si nos enfocamos en el interés y el desarrollo de la familia empresaria, más que en la empresa actual, podemos realizar y concretar un aporte muy valioso para crecer, ya que resulta factible desarrollar diferentes actividades empresariales que pueden prosperar y, de esa manera, asegurar la longevidad de la familia empresaria.

Para ello resulta imprescindible generar en la familia una orientación emprendedora, que incluye la tendencia a innovar, a asumir riesgos y a actuar de manera proactiva frente a la competencia.

La combinación de la influencia familiar y la orientación emprendedora permite entender porqué algunas empresas se mantienen competitivas y crecen, mientras que otras declinan o se vuelven obsoletas.

Los espacios de la mujer en la familia empresaria

Incorporar, en algunos casos, y profundizar, en otros, en el concepto de familia empresaria puede constituirse en una clave para la inserción satisfactoria de las mujeres que integran la familia.

Porque, tal vez, no existe en la empresa de familia un espacio actual de integración adecuada, sea porque la empresa es muy pequeña, o porque tiene roles muy estáticos que no coinciden con las aptitudes y formación de las mujeres de la familia, o por las propias limitaciones de los titulares, que no logran valorar la participación femenina.

En lugar de librar una batalla perdida tratando de incidir en una empresa que hoy no las contiene, las mujeres bien pueden encontrar un espacio para fortalecerse y lograr sus objetivos de protagonismo, al apoyarse en el concepto y la práctica de la familia empresaria.

El desarrollo de negocios propios

Una de las consecuencias beneficiosas de acoger el concepto de “familia empresaria” es que permite correr el eje desde los negocios y la empresa actuales, a negocios nuevos que pueden desarrollarlos ciertos integrantes de la familia.

Esto significa que cada mujer que forma parte de la familia empresaria podría tener la oportunidad de generar un emprendimiento propio, bajo su propio liderazgo, pero con aprovechamiento de la financiación, el know how, y hasta los contactos de la empresa familiar.

Se trata, claramente, de una manera positiva y proactiva de resolver un potencial conflicto: en lugar de centrarse en cambiar las condiciones de la realidad existente, fundar una nueva realidad, a través de un enfoque lateral, que permitiría satisfacer las propias expectativas de desarrollo sin afectar otros intereses.

*(Extraído de "Iguales y Diferentes. Los espacios de la mujer en la empresa de familia", de Leonardo J. Glikin. Aretea Ediciones.)

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