La empresa familiar agropecuaria

 

Las actividades agropecuarias constituyen una de las principales fuentes de riqueza de la Argentina. Conocer las características de las empresas que generan esa riqueza, y poner a disposición  las medidas adecuadas para cuidarlas, son iniciativas fundamentales para un sólido futuro.

            En La Empresa Familiar Agropecuaria, los propietarios de la tierra son miembros de una misma familia que  a su vez se ocupa de su explotación y de los bienes de uso.

Es habitual, en consecuencia, que el trabajo intergeneracional nazca espontáneamente. Los fundadores comparten con sus hijos y a veces, hasta con sus  nietos los devenires de una empresa tan antigua como el hombre mismo: el laboreo de la tierra  para proveer el sustento diario.

            Es esa misma impronta la que marca la voluntad compartida de sus miembros de sostenerla a través de las generaciones venideras.

            Comparten una cultura que los ubica  como miembros de una familia. Muchas veces no se consideran socios ni empresarios, sino  simples productores agropecuarios, aunque indefectiblemente revistan carácter de empresa. 

            Suelen tener una visión simplificada de la gestión de sus actividades, en las que el esfuerzo personal puesto por cada uno está dirigido en la mayoría de los casos a la explotación del campo, con limitada adopción de estructuras formales para organizar sus tareas.

            A ese particular modo organizacional y de funcionamiento se suman otros factores, tales como las diferentes dimensiones territoriales donde están instaladas (pequeñas, medianas. grandes o muy grandes extensiones)  la diversidad de explotación (agrícolas, ganaderas, mixtas)  los cambios de paradigmas bio-tecnológicos, comunicacionales y de mercado en el mundo globalizado.

 

 

            Más allá de las consecuencias que tales cambios pueden tener en la producción, se advierten claramente en los temas específicos de empresa familiar, ya que es necesario prever y prevenir las consecuencias del fallecimiento, la incapacidad o el retiro de un miembro de la familia que resulte propietario de la tierra.

            Por una parte, todos sus herederos van a recibir esa propiedad, pero es posible que no todos ellos participen por igual en la explotación de la tierra.

            Es en ese espacio, de diferenciación entre herederos y sucesores, en el que muchas veces se plantean situaciones de conflicto, que ponen en riesgo la armonía de las relaciones familiares, o la riqueza familiar, ya que sucesivas divisiones pueden generar como resultado explotaciones anti-económicas.          

            En fin: defunciones, divorcios, matrimonios, nacimiento de hijos, son todas circunstancias de la vida que tienen enorme impacto en las empresas familiares agropecuarias, a lo que debemos agregar, como en todo grupo humano, las consecuencias de las rivalidades y competencias entre sus integrantes, lo que muchas veces desencadena desencuentros y conflictos.  

            Claramente, la Empresa Familiar Agropecuaria configura un perfil diverso y complejo, que requiere fundamentalmente la toma de conciencia respecto del particular andamiaje que las estructura, partiendo de la base de uno de sus engranajes fundamentales: sus integrantes

            Preocupados por el momento en que tengan que retirarse de sus puestos de trabajo, inmersos en estrategias de producción que han quedado muy lejos de la vida dura y sacrificada de los fundadores, tratan de comprender las nuevas realidades de los mercados sosteniendo los valores, visiones , misiones y sueños compartidos.

            En la actual realidad del mundo globalizado, las empresas familiares agropecuarias tienen el desafío de incorporar capacitación y tecnología, desde abordajes interdisciplinarios que den respuestas en un contexto global cambiante e incierto.

            Entre otros ítems, la Planificación Patrimonial y Sucesoria, y la preparación de las jóvenes generaciones resultan fundamentales, para evitar conflictos y proteger las fuentes de ingreso y desarrollo familiar.

 

 

*** Sonia Mabel López es abogada, mediadora, consultora de empresa familiar certificada – CEFC (R), referente de CAPS Consultores en el Noroeste de la Provincia de Buenos Aires.

 

 

 

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